29.10.10

Primeras reflexiones

Murió Néstor Kirchner y tras la conmoción sentimos necesidad de reflexionar.

Desapareció físicamente el actor político más importante de la escena argentina. Aún en retirada, derrotado en las últimas elecciones y con mayoritario rechazo en la ciudadanía argentina, tenía la capacidad de seguir marcando el ritmo de la política nacional.

Desde lo humano no hay mucho por decir. Es una de esas muertes que, por sorpresiva, nos hace reflexionar sobre la propia vida. Algunos a través de un adolescente cinismo pero, la mayoría, a partir del dolor y el estupor. Pensamos sobre lo frágil que es la vida, sobre que ni siquiera una persona poderosa puede escapar a leyes naturales. Kirchner ya había tenido síntomas contundentes y, sin embargo, optó por descuidar su salud. La vida siempre, tarde o temprano, te pasa factura. Y conectar con eso nos genera esa mezcla de temor, angustia, alerta y compromiso con mejorar la propia existencia.

Pasada las primeras horas, ahora sí podemos comenzar a analizar un poco el impacto político.

Asistimos en estas horas a un rabioso duelo por parte de la dirigencia oficialista. Duelo comprensible y respetable, donde se ahuyenta la angustia reconfirmando un rumbo, las convicciones y honrando al líder muerto. No es justo criticar al dolor puro. Ni tiene sentido en un análisis político.

El funeral fue multitudinario y nos recuerda la importancia de la militancia, del contacto de los dirigentes con la gente y el dar la cara. Hay que ser justo y reconocer que Néstor Kirchner, en la hora de su muerte, se consagró como un líder popular. La movilización y el afecto que generó no es simplemente producto del clientelismo. Hay un reconocimiento masivo. Reconocer esto no es desconocer que aún así, muerte mediante, son muchos más los argentinos que esperan un cambio en la forma de concebir y ejercer la política y que, respetuosos del dolor ajeno, siguen en silencio aspirando a otro modelo de país.

Mucho se comenta sobre el legado de Néstor Kirchner y se menciona, entre los principales, el hecho de que se vuelva a hablar de política. El problema es qué tipo de debate se instaló. Es bueno que la ciudadanía se involucre más en la discusión de asuntos públicos, pero no con las categorías adolescentes, distorsionadas y confrontativas que el kirchnerismo propuso y propone. Hay una gran diferencia entre pensar que la política a veces genera conflicto y que la política es siempre conflicto. Esto sin desconocer las dificultades que representa ser presidente en una sociedad compleja y atravesada por múltiples y muchas veces opuestos intereses.

Una joven en Plaza de Mayo decía a un cronista “¡Qué injusticia!, ¿por qué siempre tienen que caer de nuestro lado?”. Este razonamiento es parte del núcleo central del legado de Néstor Kirchner. Suponer que hay dos lados que se enfrentan donde necesariamente “cae” gente y donde hay patriotas y antipatriotas, sin permitir espacio para la unión, la reconciliación y un proyecto compartido por amplias mayorías. Seguramente este sea el principal desafío de la dirigencia post-kirchnerista; cómo desactivar este prejuicio de amplios sectores, cómo asegurar la convivencia entre posicionamientos tan polarizados, de los que el kirchnerismo fue su mayor exponente en la última década pero no el único. Las manifestaciones de estas horas están exacerbadas por el dolor y el estupor, pero esconden miles y miles de argentinos comprometidos con una Argentina sin matices y excluyente de los adversarios devenidos enemigos. Néstor Kirchner no fue un hechicero que encantó a millones de argentinos, sino que fue un representante genuino y exacerbado de la visión limitada que muchos compatriotas tienen sobre la democracia y el Estado de Derecho. Visión muy presente en el kirchnerismo pero también en sectores conservadores del antikirchnerismo.

Esta reflexión no invalida otros sentimientos. Debemos acompañar a una mujer que es presidenta pero que ante todo es un ser humano. Acaba de enviudar, perdió a su compañero de toda la vida. Acompañar y respetar su dolor es una forma de ser buen argentino. Y es una forma de caminar hacia esa Argentina menos confrontativa y más hermanada que muchos deseamos.

Esperemos que el legado de Néstor Kirchner hacia su espacio político sea la reivindicación de algunas banderas y algunos medios. Y el legado hacia todos los argentinos la importancia de la militancia, el descreimiento de los formalismos del poder y la voluntad transformadora. El resto de su herencia deberá ser materia de debate y aprendizaje social, en momento de menor conmoción y dolor.

Que en paz descanse Néstor Kirchner. Y que los argentinos aprendamos del pasado, sepamos inspirarnos en lo bueno de los que nos antecedieron y construyamos hacia adelante una argentina donde al funeral de un ex presidente puedan asistir todos los ex presidentes y toda la dirigencia política y social, y donde la gente cante al amor y la vida y no contra medios de comunicación, periodistas, la clase media o dirigentes opositores. O sea, ojalá que sepamos ir avanzando hacia una Argentina con paz, orden y, sobre todo, inclusión social. No parece haber otro modo.


Por ahora esto. Para más adelante quedarán las especulaciones sobre el futuro del gobierno, los reposicionamientos en el arco opositor, los beneficiados y perjudicados del nuevo escenario y la campaña electoral del próximo año.

26.10.10

¿Colaborar o no?


Definitivamente sí, hay que colaborar mañana.

Un censo brinda información muy importante y necesaria para la correcta aplicación de políticas públicas en todos los niveles de gobierno, no sólo el gobierno nacional, y para organizaciones privadas con y sin fines de lucro.

Mañana se realizará la captación de datos, que es la instancia más crítica del proceso. Más allá de todas las dudas que pueda generar la actual conducción del INDEC, colaborar y responder honestamente genera beneficios para todos.

Este gobierno o quienes reemplacen al kirchnerismo van a tener en estos datos información muy valiosa. Es comprensible la actual desconfianza hacia la utilización facciosa de los resultados, pero más allá de ese temor en el corto plazo, quienes reemplazen a los actuales gobiernos podrán reinterpretar y reutilizar los datos que mañana se recaben.

Por eso es importante. Así que si el actual gobierno no te gusta, protestá por otros medios, pero no boicoteando el censo.

La imagen de arriba es del censo del gobierno militar, pero también es el censo de la infancia de muchos de nosotros. Vale el recuerdo.

15.10.10

Una mirada externa

¿Cómo ve a los Kirchner?

-Como expresión de ese caos político argentino. No tienen arraigo en la institucionalidad ni visión de largo plazo. Sólo quieren el poder por el poder mismo. No entiendo cómo pueden seguir tanto tiempo sin que haya una alternativa en la Argentina. Me parece que a la elite argentina le falta liderazgo. Si uno compara la visión de largo plazo de Brasil con la de la Argentina, el contraste es inmenso. El Estado brasileño fue capaz de absorber contenidos tecnológicos y una sofisticación elevada; la empresa que se llama pública en Brasil, que no es estatal en el sentido corriente de la expresión, porque tiene acciones en la Bolsa y funciona como corporación, ha incorporado gran dinamismo, como se ve en Petrobras o en el Banco de Brasil. La elite argentina perdió ese dinamismo, y eso está demorando que la Argentina vuelva a tener un espíritu moderno.

La respuesta es de Fernando Henrique Cardoso, sociólogo de gran prestigio y ex presidente de Brasil. Hoy en día en el país vecino la mayoría de la opinión pública no conserva una buena imagen suya pero eso no le quita autoridad y contundencia a su respuesta. En un sentido profundo nunca dejó de ser un intelectual progresista motivado por el bien común, por más políticas ortodoxas que haya aplicado.

Otra forma de ver contrastes, en este caso no tanto con Brasil sino con una forma más inteligente de pensar un país y su desarrollo.

29.9.10

Bronca con sonrisa



Sugerencia: primero ver el video, después leer el post.


El video es una compilación de breves spots de un candidato a diputado federal brasileiro por el Estado de Sao Paulo. Es un payaso de sobrenombre “Tiririca” que está causando cierto impacto entre los electores y, según sondeos, no tendría problemas en alcanzar su banca legislativa.

Está claro que es una expresión de lo que acá denominamos “voto bronca”, o sea, el hartazgo social hacia ciertos vicios de la política. En Brasil, además, el Congreso Federal sufre un bien merecido descrédito a partir de lo que allí denominan “fisiologismo”, que básicamente es garantizar la gobernabilidad a través del reparto a partidos aliados o de oposición de cargos y contratos en el gigantesco estado brasileiro.

Anclado en ese desprestigio de la política, un minúsculo partido paulista lo aprovecha con un eficiente marketing y promueve un payaso orgulloso de su ignorancia, con jingle pegadizo y sin sutilezas. Alguien podría compararlo con la campaña de Guillermo Cherasny y su “meter bala al narco y al motochorro”, pero deberíamos homologarlo más al voto bronca del 2001 con el voto a Homero Simpson o a una rodaja de salame. Lo de Cherasny fue un posicionamiento alternativo pero no dejaba de tener contenido político en su discurso. Las otras eran expresiones tan concretas como superficiales de protesta política.

Un mismo problema, dos formas de expresarlos. Una buena muestra de las diferencias culturales entre Argentina y Brasil.

27.9.10

¿Sirve de algo lo que uno hace?


Muchas veces, una persona puede sentirse abrumado por las lógicas que prevalecen en su entorno. No se está de acuerdo con ciertas actitudes o decisiones pero al ser mayoritarias u otorgar cierto beneficio en el corto plazo, se deponen valores o lógicas propias y se ajustan las propias acciones a ese sentir mayoritario.

En nuestra vida política suelen vivirse situaciones como estas. Una enorme cantidad de individuos, motivados por distintas razones, deciden un mismo curso de acción por más irracional o incorrecta que pueda aparecer y naturalizan esa forma de actuar.

Está en cada individuo reproducir esa lógica o, como una botella en medio del océano, flotar en la inmensidad esperando llegar a algún lado.

Esa resistencia pasiva a lógicas que se perciben como mayoritarias tiene consecuencias. Por un lado, sirve de ejemplo para muchos que, sin sentirlo, siguen a la mayoría por una cuestión de supervivencia social. Por otra parte, desde el aporte individual se balancea, aunque sea mínimamente, parte de esa lógica mayoritaria que no compartimos.

Y tal vez la consecuencia más importante sea la de que cada individuo participe en la vida pública en sintonía con sus valores y deseos.

La foto es real y es un enorme ejemplo de decisión (es un grupo de trabajadores saludando a Adolf Hitler en pleno apogeo del nazismo). Muchos podrán decir que de poco sirvió. Visto desde una historia “objetiva”, es cierto. Visto desde la historia de ese individuo, no es para nada cierto. Ese hombre pudo morir seguro de que había dado lo mejor de sí.

16.9.10

¿Qué onda Scioli?

Daniel Scioli es un caso atípico en la política argentina. Nacido bajo el amparo de Carlos Menem, promovido a las grandes ligas por Eduardo Duhalde y adoptado como aliado incondicional por Néstor Kirchner, es uno de los dirigentes con mejor imagen en el país. No genera rencores sino afectos, tanto a nivel social como personal. Es difícil en el mundo de la política encontrar a alguien que hable mal de Scioli en términos humanos. Un rara avis.

Una probable explicación a no ser percibido como desleal sea que su crecimiento nunca fue percibido como consecuencia de un trepador sin límites sino de un dirigente buscado por su buena imagen, primero como deportista, luego como humano sobrepuesto al dolor y finalmente como dirigente. Siempre supo lucir más del lado del abusado que del abusador.

En estos días se habla mucho de él y se plantean distintos escenarios teniéndolo como jugador clave en todos ellos. Muchos analistas creen que puede ser candidato presidencial y ganador por el oficialismo o por el peronismo disidente, o puede ser candidato a gobernador y reelegir en la Provincia de Buenos Aires con un Kirchner de candidato presidencial o un peronista o hasta el mismo Mauricio Macri si encabeza una fórmula Pro-Peronismo federal.

¿Simples especulaciones o hay algo real?

Si en mayo del 2011 los Kirchner confirman que ninguno de ellos puede ganar una segunda vuelta, Scioli sería el único plan B que podría garantizarles un triunfo y mantener ciertos espacios de poder. Algunos suponen que los K podrían optar por perder y apostar a ser la oposición de un gobierno radical pero el peronismo no los acompañaría en esa gesta.

Si en mayo del 2011 el escenario presenta chances reales para un triunfo K, Scioli sería la mejor carta para reforzar las posibilidades en el mayor distrito electoral del país. Y como en Buenos Aires no hay segunda vuelta, una primera vuelta exitosa garantizaría su reelección.

Y si durante el trayecto hasta mayo/julio de 2011 los Kirchner no revierten su desgaste con segmentos mayoritarios de la población pero insistan en ser candidatos, tal vez la fuerza de las circunstancias impulsen una candidatura presidencial de Scioli como solución de consenso entre sectores “oficialistas” (intendentes del conurbano, legisladores en todos los niveles, gobernadores, sindicatos, cámaras empresarias) y el peronismo disidente.

Mientras tanto, él sigue su juego de silencios, gestos y moderación. Luciendo como un vecino normal, con buenas intenciones, sentido común y un ego bien controlado. Desplantes como el que realizó Néstor Kirchner la semana pasada contribuyen con esa imagen y por ahora le generan más beneficios que costos.

Mal no le fue con ese posicionamiento. Tal vez sólo deba abandonarlo cuando quiera ser él el numero uno. O ni siquiera así.

Lo dicho, un rara avis.

13.9.10

Palabras devaluadas

En las marchas políticas hay un canto que se puso de moda hace unos años y tiene cada vez más prédica. Al que se quiere agraviar se le grita que es “Basura, vos sos la dictadura”.

Y los que cantan parecen sentirse realizados, enrostrando en su personaje denostado una acusación difusa que lo vincula con las peores prácticas de la política: autoritarismo, represión ilegal, inmoralidad, desapego a todo tipo de ley y abusos en todas las variantes.

Resulta llamativo que quienes cantan esto muchas veces son personas que han sufrido en primera persona las prácticas de dictaduras cruentas que, por suerte, prácticamente nadie del espectro político actual defiende o pensaría en llevar adelante.

¿Por qué en vez de recordar con precisión el pasado lo utilizan con fines partidarios? ¿Realmente creen que sus adversarios expresan los valores de una dictadura? ¿No están banalizando demasiado la terrorífica herencia de la última dictadura militar? ¿Los intereses partidarios pueden ponerse por encima de un valor que deberíamos compartir todos los argentinos? ¿Se puede comparar a dirigentes surgidos de la democracia y la ley con aquellos militares? ¿No es tan injusto acusa de dictadura a unos como llamar montoneros a otros? ¿Cuál es el límite de la descalificación en el debate público? ¿Sirven estas acusaciones para reforzar nuestra cultura política? ¿No sería bueno preservar estas acusaciones por si alguna vez realmente hagan falta?

Preguntas nomás.

Tal vez haya que mandar a la basura algunas prácticas discursivas.

3.9.10

Tomados por las limitaciones

¿Está bien tomar las escuelas?

Esta pregunta tiene sentido responderla como consecuencia de otras preguntas anteriores. Una de ellas sería, ¿cómo hacer para llamar la atención de la sociedad y los funcionarios políticos respecto al estado edilicio de algunas escuelas?

No es objeto de este post analizar las causas de los problemas de infraestructura. Repasando brevemente podemos suponer que hay una mezcla de desidias presentes y pasadas, falta de recursos, demandas crecientes (hace algunos años, ni los colegios privados más caros tenían calefacción, por ejemplo), falta de prioridad y hasta problemas de comunicación.

De todos modos, analizando la situación actual de conflicto podríamos cargar responsabilidades sobre la sociedad y los medios de comunicación. Al igual que con la existencia de los piquetes, estas tomas de colegio tienen como motivación principal llamar la atención de los medios de comunicación y, por lo tanto, del resto de la sociedad. ¿Por qué llegar hasta este punto? ¿No podrían actuar los medios de comunicación antes de tomas de posturas que violenten derechos de terceros? ¿Los medios no cubren conflictos de baja intensidad porque a la sociedad no les interesaría? ¿Sólo reaccionamos ante conflictos límites?

Y una pregunta más osada aún, ¿estaría mal pensar que los medios se pusiesen de acuerdo y no diesen más aire a protestas que cercenen derechos de terceros para, de este modo, desestimular esa práctica?

De todos modos, una sociedad civil más alerta, más comprometida y con mayor nivel de exigencia hacia las clases dirigentes probablemente evitarían muchas veces llegar a estas recurrentes situaciones de ilegalidad. No harían falta.

Dicho esto, queda pendiente la respuesta a la legitimidad o no de este tipo de protestas.

¿Sirven para llamar la atención? Evidentemente sí.

¿Sirven para construir una sociedad más madura? Por más que lo quieran pintar de compromiso político por parte de los jóvenes y sus familias, no, no se construye una sociedad más adulta con la toma de colegios o con los cortes ilegales de calle.

¿Es legítimo tomar las escuelas? Puede ser que lo sea, pero, ante todo, es una respuesta muy pobre frente a políticas públicas ineficaces.

¿Existirían otros modos de hacer visibles los problemas? Como sociedad parece que fuimos perdiendo la vitalidad y creatividad para el cambio. Hoy sólo sabemos protestar, de mal humor, sin sonrisas, sin energía liberadora. Como si el pesimismo del tango nos contagiase en nuestro vínculo con el espacio público y con la vida ciudadana.

Tuvimos años de plomo y de prohibiciones de libertades individuales básicas que justificaban una mirada seria y algo tosca de la protesta. Ahora, en cambio, hace años que lo que básicamente sufrimos son dirigencias políticas ineficientes o corruptas cuya reproducción depende básicamente de la cultura política de sus ciudadanos y las decisiones que tomamos día a día y en las elecciones.

Ponerle más sonrisa, creatividad y amor a las exigencias políticas seguramente harían del nuestro un país más maduro, vivible y realizado.

1.9.10

¿Lo digo o no lo digo?

Dilma Rousseff, candidata a presidenta en Brasil por el partido de Lula, comenzó recientemente su campaña electoral por televisión.

En una de sus piezas audiovisuales (que se puede ver al final del post) hace mención, entre otras cosas de su pasado, a su participación en la lucha armada contra la dictadura. A comienzos de la campaña este dato resultaba incómodo para presentarse frente a las clases medias urbanas, más conservadoras y dubitativas respecto a un personaje no tan conocido y de perfil áspero como Dilma.

¿Conviene hablar de los puntos oscuros del pasado de un candidato?

Sí, conviene.

¿Por qué?

Porque la oposición seguro va a hacerlo. Todo aquello que tenga potencial para perjudicar a un rival, lo harán, ejerciendo un derecho de las elecciones libres y competitivas que tiene por finalidad, justamente, que el electorado esté lo más y mejor informado posible de cada uno de los candidatos. Frente a este dato de la realidad, una campaña tiene que empeñarse en presentar los hechos de un modo favorable más que en ocultarlo.

Cómo presentar hechos controversiales en un modo que afecte positivamente, o al menos neutralice, a los segmentos simpáticos a un candidato, es parte del denominado arte de la comunicación política.

De todos modos, hay algunos principios básicos.

Primero, humanizar al candidato frente a ese problema del pasado. Segundo, generar un relato creíble. Tercero, no falsear datos. Cuarto, si es necesario, pedir las disculpas del caso. Y quinto, seguir adelante, no quedarse dando vueltas al mismo tema.

26.8.10

Sobre Papel Prensa

Algunas preguntas y afirmaciones sobre Papel Prensa.

- Si hubo apropiación indebida de una empresa, no importa cuántos años hayan pasado ni quién se beneficie o perjudique. Se debe investigar. La verdad nos hará libres; es una frase tan cliché como cierta.

- ¿Por qué el interés repentino del matrimonio presidencial con una causa tan vieja? ¿Por qué ni antes del 2003 ni durante toda la presidencia de Néstor Kirchner ni en el primer año de Cristina aparecía este problema como una preocupación?

- Está bien que el gobierno plantee agenda. Pero la que debe investigar y condenar es la Justicia, no el Poder Ejecutivo.

- ¿Por qué hay un solo proveedor de papel para la producción de diarios? ¿Está bien que esté en manos de los dos principales medios gráficos del país? ¿Es esto una causa o una consecuencia?

- ¿El Estado a través del Poder Ejecutivo debe participar de la distribución de papel para los medios gráficos? ¿No sería esta una forma más de que un gobierno pueda presionar a los medios?

- Es positivo que sectores amplios de la oposición puedan aunar criterios y unificar las voces. La sociedad está necesitando bloques políticos más amplios que permitan suponer alternativas de gobierno capaces de gestionar y transformar.

- ¿No es una discusión un poco anacrónica la del papel prensa siendo que Argentina y el mundo va hacia los medios digitales?

- Si bien las políticas hacia los medios de comunicación son vitales para el desarrollo de una sociedad, utilizar una hora y media de cadena nacional para tematizar sobre Papel Prensa habiendo tantos problemas es un motivo más del creciente divorcio entre la política y la sociedad civil.

- ¿Realmente alguien puede seguir creyendo que este es un gobierno débil que enfrenta como puede a corporaciones todopoderosas? ¿Cuánta prepotencia más debe lucir el gobierno para que los argentinos entendamos que el Estado es un actor muy poderoso cuya custodia exige una ciudadanía más activa?

- Es positivo para la sociedad cuando dos viejos socios se pelean y hacen públicos sus problemas. Clarín y el kirchnerismo tuvieron demasiada complicidad durante años y que ahora se desnuden entre ellos hace que la actividad política y la política de los medios de comunicación se hagan más transparentes. Y eso nos beneficia al resto de los argentinos.

20.8.10

El 82% móvil

Mucho se está hablando del aumento a las jubilaciones.

Es un buen ejemplo de discusión ociosa, donde las partes observan la cuestión con diferentes premisas, como una conversación de dos sordos sin muchas ganas de comunicarse.

La oposición entiende que el gobierno nacional, si manifiesta voluntad política, puede asignar recursos a esta reivindicación de los jubilados.

El oficialismo entiende que si deben empezar a pagar este aumento, en pocas semanas Argentina entraría en un rojo fiscal que llevaría al caos económico del default.

¿Quién dice la verdad?

Ambos.

Porque parten de supuestos distintos.

Efectivamente, la oposición entiende que, del total de dinero que maneja el gobierno nacional, reasignando prioridades (por ejemplo, dejar al fútbol profesional librado al mercado) se podría aumentar la partida destinada al pago de jubilaciones. Por su parte, el gobierno nacional dice que si no se crean nuevos recursos el aumento es imposible; esto supone que no está dispuesto a dejar de utilizar fondos en otras áreas.

De fondo, hay una discusión poco abordada y menos aún resuelta en un país presidencialista como Argentina. ¿Quién decide de dónde se recaudan los recursos públicos y en qué se los utiliza? En la teoría, es el Congreso Nacional quien define el Presupuesto y el Poder Ejecutivo, simplemente debe aplicar y administrar ese Presupuesto. Nuestra cultura política, sin embargo, supone que es el Presidente quien debe decidir sobre los recursos públicos.

Y así estamos. En una situación de paridad tal donde la oposición puede imponer agenda pero no decisiones y el gobierno, cada vez más, sólo tiene el poder de decir no. Se viene una larga agonía hasta octubre 2011… Una pena por los jubilados que se ilusionaron.